Deixo, como prometido o meu contrato ao David, que varios pediram para poder entender com mais calma.
A minha oferta
Texto inspirado nas palavras de Francisco
Bonilla Lozano
Esta é a minha oferta…
-
Ofereço que fiques comigo, em
pijama, estatelados no sofá e uma mesa para o tempo que em breve chegará; ver
televisão, domir ou conversar, arranjando o mundo ao nosso ritmo, como desculpa
para acabar num conclave de beijos.
-
Ofereço-te o cheiro a café e cola-cao
todos os domingos de manhã, ou se preferes, assinamos uma clausula e teremos
ese cheirinho todos os días da tua vida. Até te ofereço o meu robe, para que
tomes o pequeño almoço com ele sem nada por baixo, a cantarolar uma canção
qualquer só porque eu te peço para não ligares a televisao pela manha.
-
Proponho que durmamos as sestas
que quiseres no sofá da sala, juntinhos, até que a mina barriga nos separe e
dpois já com o bebé se o seu choro nos permite.
-
Ofereço noites de compasso, de
baile e de mimos, de impaciencia até chegar o bebé, e disfrutar um hamburguer
enquanto não chega.
-
Prometo pequenos grandes detalhes,
de preparar o pequeno-almoço em quanto tomas banho e jantar quentinho nas
noites de inverno nos días que chegares tarde do karaté.
-
Ofereço sessões de canto em
portugués, guerras a brincar com as espadas de espuma, alguma arrelia sabendo
que o que vem depois é como voltar a aprender a conhecer a tua geometria outra
vez
-
Prometo-te beijos. Mas nao beijos
quaisquer como os se dão os casais tipo biquinho sem gana nenuhuma. Ofereço-te tempo, temperamento e certeza em cada um dos que te
dê.
-
Dou-te a possibilidade, de um
poder que a poucos concedo, de que me possas olhar e saber exactamente o que se
passa na minha cabeça, para o bem e para o mal,
sem que não tenha que dizer nada.
-
Ofereço-te virar o teu mundo ao
contrario, para que as coisas te venham sem esforço, Cem primaveras, Cem
verões, cem outonos e cem invernos. E os que não der tempo para viver , proponho ir imaginando pelo caminho.
-
Garanto-te a exclusividade de
re-apaixonar-me pelo gajo loiro de olhos
azuis do supermercado, sem dar-me conta que eras outra vez tu e que contigo já
tinha decretado uma relaçao previamente.
E sem nada mais que
acrescentar, ofereço-te a possibilidade de aceitar este contrato sem
posibilidades de revoga-lo nunca, a menos que a tua felicidade dependa disso.
De modo que tu
preocupa-te só de sorrir, que de dar-te mimos ja me encarrego eu.
Fué un día muy muy especial. No me puede imaginar nada mejor que la ceremonia que entre todos conseguimos montar. Muchisimas gracias de todo corazón.
Aqui os dejo, como prometido, el contrato que le puse a David, que varios pidieron para poder leerlo con más calma.
Mi
oferta
Texto inspirado en las palabras de Francisco
Bonilla Lozano:
Esta es mi oferta...
-
Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y
mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o
hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un
cónclave de besos.
-
Te ofrezco olor a café y cola-cao recién hechos los domingos por
la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu
vida. Hasta te ofrezco mi albornoz para que
desayunes con él sin nada debajo, tarareando una canción solo porque te pido de
no encender la tele en la primera hora de la mañana.
-
Te propongo dormir las siestas que quieras en el sofá, juntitos,
hasta que mi barriga nos separe y luego ya con el bebe que viene, juntos
siempre que nos lo permita su llanto.
- Te ofrezco noches de compás, de baile y de mimos, de impaciencia
al esperar el bebé, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega.
- Prometo pequeños grandes detalles, de prepararte el desayuno
mientras te duchas o la cena caliente el día de invierno que llegas tarde de
kárate.
- Te ofrezco cantarte en portugués, peleas de broma con las
espadas de espuma, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después,
va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez.
- Te prometo besos, pero no besos cualquiera, como un piquíto sin
ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de.
- Te doy la posibilidad también, de un poder que pocos tienen, y
que envidio de parejas que conozco: de que me puedas mirar y saber exactamente
lo que pasa por mi cabeza, para bien o para mal, sin que tenga que decir nada.
- Te ofrezco ponerte el mundo cuesta abajo, para que todo te venga
rodado; cien primaveras, cien veranos, cien otoños y cien inviernos, y los que
no nos den tiempo de vivir, nos lo vamos imaginando por el camino.
- Te garanto la exclusividad de re- enamorarme del tío rubio de
ojos azules del supermercado sin percatarme que eras tú mismo y ya había
decretado que estaba en una relación contigo.
Y sin nada más que añadir, te ofrezco la posibilidad de aceptar
este contrato sin posibilidad de revogarlo nunca más, a menos que tu felicidad
dependa de ello.
Así que tu precúpate de sonreír, que de darte mimos ya me
encargo yo...